
Carlos Salas Silva
Carlos Salas Silva
Luego de ocho horas de viaje me encuentro muy cerca del Sahara en un Riad en medio del Valle de Dades que ofrece una vista de montañas de colores rojizos en un amanecer con una que otra nube de esas hasta ahora ausentes en toda mi estadía en Marruecos. Los cañones majestuosos me hicieron pensar en el del Chicamocha para luego notar sus particularidades, porque la geografía de acá no la hay en ninguna otra parte. En unos días tomaremos camino a Fez y de ahí de nuevo a Casablanca para darle fin a mi residencia de trabajo a la que fui invitado muy generosamente por Simo y Fihr, propietarios de La Galerie 38, para preparar una exposición por recomendación de Babacar M’Bow.
Carlos Salas Silva
Nos sirve de consuelo pensar que habría podido ser peor lo que ya de por sí consideramos poco favorable.
Carlos Salas Silva
En la casa que habito desde hace doce días alcanzo a escuchar las oraciones que proceden de la cercana mezquita. Hoy lunes y mañana martes son días de fiesta religiosa. En Marruecos celebran el cumpleaños del profeta.
Carlos Salas Silva
Estoy en Casablanca gracias a una invitación de la Gallery 38, que hace parte de Le Studio des Arts Vivants, a una residencia de trabajo con el fin de preparar una exposición para el año entrante. Ya llevo casi una semana de intenso trabajo luego de una preparación mental y física que me tomó un buen tiempo en La Calera.
Carlos Salas Silva
Hace unos años leí por primera vez “Austerlitz” de W. G. Sebald y dejé subrayado un párrafo que, como vine a comprobar en la relectura que he emprendido recientemente de este conmovedor libro, me dejó tan pensativo en el pasado como ahora. Dice lo siguiente:
Carlos Salas
A mi tío Pepe le gustaba contar sus historias con aires de seriedad lo que hacía que todo lo que se le ocurriese sonara como verdadero. Siendo yo un adolescente me contó que, en nuestro pueblo en donde se acostumbraba a tomar directamente de la botella un buen trago de Doble anís, un tipo se zampó uno muy generoso, pero cometiendo la torpeza de coger una botella que no contenía licor sino gasolina. En su desespero, el señor aquel comenzó a convulsionar y arrancó a correr dándole varias vueltas al parque principal y de repente cayó al piso.
Carlos Salas Silva
Pocas bolas le han parado a mi propuesta de estudiar el caso de Venezuela para aplicarlo con urgencia en Colombia, por lo que me permito insistir en el tema.
Carlos Salas Silva
No tengo duda alguna, Colombia se salvará de una manera o de otra. La pregunta es cuándo y cómo.