Columnistas Nacionales
Saúl Hernández B.
Hace cinco años se firmó el pacto de impunidad que fue rechazado por los colombianos en un burlado plebiscito, y la paz no se ve por parte alguna.
Luis Guillermo Echeverri Vélez*
Duque deja en alto ante las naciones del mundo la fortaleza, integridad y entereza democrática que caracteriza la generosa nación colombiana. Ello deja en evidencia, ante la mal informada comunidad internacional, la realidad de lo mejor y de lo peor que da la tierra.
Juan David Escobar Valencia
Uno de los personajes más “pinturescos” de “Alicia en el país de las maravillas” es la “Reina de Corazones”, una trastornada y despiadada monarca, que según su autor era la “personificación de una pasión ingobernable: una furia ciega y sin rumbo”, pedante como ninguna y para quien “solo existía una forma de resolver los problemas, fueran grandes o pequeños”, ordenarle a su cuerpo de seguridad: “¡Que le corten la cabeza!” a quien supuestamente la había ofendido.
Margarita Restrepo
Los problemas de Medellín no se solucionan con una “mano de pinturita”. La ciudad está despedazada. En menos de dos años de administración, el alcalde Daniel Quintero Calle llevó a la capital antioqueña hasta el borde del abismo.
Rafael Rodríguez-Jaraba*
Para avanzar hacia el progreso, es necesario que todos los colombianos estemos de acuerdo, que la paz es fundamental y que solo se consigue mediante la vigencia del orden y la justicia, y no de la ilusión y la impunidad, y qué a pesar de nuestras diferencias políticas e ideológicas, debemos unirnos y hermanarnos para fortalecer nuestra imperfecta democracia y consolidar sus instituciones.
Pedro Aja Castaño
Asumamos por un momento que la humanidad, o cierta colectividad, es un laboratorio cuyo observador permanece oculto por razones que solo él conoce. También existe la posibilidad de que el observador original se haya desentendido del asunto, se haya ido a dormir y su papel haya sido sustituido por un aprendiz de científico. No sabemos si el dueño del laboratorio o el aprendiz son buenos, malos o neutrales porque sus motivos escapan a nuestra comprensión. Y asumamos también que el campo de la química es el más sencillo para ‘comprender’ objetivamente ciertas conductas humanas para no recurrir a opiniones, filosofías, teorías.