
Carlos Salas Silva
Se me ha acusado de destilar odio en mis artículos y de mantener una posición radical. No me extraña esa acusación, aunque podría decir varias cosas en mi defensa. Hay un lado de mi personalidad que tiende a la conciliación junto a otra, más visible, que es intransigente cuando cree estar del lado de lo justo. Así y todo, muchas veces se me ha demostrado estar equivocado, ya sea por hechos o por argumentos. Esto me ocurre no solo con los polémicos asuntos políticos sino también con los del arte. En ambos la pasión juega un rol fuerte que opaca a la razón y a la tolerancia por el furor del discurso cuando se trata de defender posiciones que tienden a volverse extremas.