Álvaro Leyva Durán
“COMUNICADO DE ÁLVARO LEVVA DURÁN
Luego de ser su Ministro de Relaciones Exteriores le escribí tres cartas públicas al Presidente. En todas denuncié su adicción a la vida licenciosa y al desenfreno. También lo invité a ponerse en manos de profesionales. Mi intención fue siempre múltiple: que el país supiera a quién tenía de presidente, que Petro encontrara ayuda para su enfermedad y que Colombia pudiera seguir su camino democrático sin que el destino de la patria estuviera ceñido a los desmanes y a la decadencia personal de su mandatario
Hace unos días en un comunicado a la opinión hice una propuesta y dije lo que iba a pasar. Predije que Abelardo de la Espriella ganaría las elecciones y que Petro en su actitud autoritaria no aceptaría los resultados electorales. Que diría que hubo fraude, que se inventaría una manipulación del software de escrutinio y que alegaría que hubo trampa. Y todo sucedió.
El presidente desconoció el preconteo hoy sin duda y certificado, dijo que hubo fraude y generó dos efectos funestos, ambos contra sí mismo. El primero es que acabó con la campaña de su candidato que quedó definitivamente derrotado. Y el segundo es que evidenció que en esta contienda quien verdaderamente acepta las reglas de la democracia es de La Espriella y no él. A Petro solo le sirve la democracia cuando gana. Mientras que Abelardo ganará y será el próximo Presidente dentro de las reglas democráticas prestablecidas.
Propuse que si Petro decía que hubo fraude, se retirara del cargo en los términos del artículo 193 de la Constitución. Que asumiera la vicepresidenta y se invitara a una comisión integrada por congresistas americanos, eurodiputados, el Vaticano, la ONU y figuras internacionales a revisar el escrutinio. Y hoy quiero reiterar lo propuesto. Porque lo de Abelardo va a ser un tsunami electoral y la derrota definitiva de Petro será una realidad a pesar de que tiene la maquinaria, el dinero público y todas las costumbres electoreras más deplorables.
El aún Presidente no será capaz nunca de reconocer sus errores. Para él los responsables de su viacrucis personal y de la catástrofe nacional serán siempre los fantasmas de su imaginación: la derecha, el fascismo, el capital, la empresa privada y la oligarquía. Cuando la realidad es que él ha sido el verdugo de su propio proyecto. La izquierda necesitará mucho tiempo y mucha reflexión para reconocer el error de haber atado su destino a la figura de Gustavo Petro.
Abelardo de la Espriella está haciendo historia. Y con el surgimiento de ese nuevo liderazgo, se despiden definitivamente las figuras del pasado. Y eso está bien. El 7 de agosto asumirá el mando una nueva generación de colombianos con una visión distinta. Y en ese tránsito natural de la política conviene que desde ya a Petro lo rodeen su familia y sus amigos más cercanos, porque su desespero es total y puede cometer una locura. Él, en su delirio, siempre se ha comparado con Salvador Allende y siempre ha creído que inmolarse puede engrandecerlo, cuando en realidad fue él quien se empequeñeció a sí mismo. Cuando él mismo fue quien enterró su legado. Se derrotó él mismo como persona y como político. Insisto: sugiero que quienes lo quieren lo rodeen y lo ayuden para evitar la tragedia. Los colombianos votaremos en unos días por el futuro y enterraremos el pasado. Y Petro, en su negación, no lo ha entendido.
ÁLVARO LEYVA DURÁN
5 de junio de 2026”.