
Carlos Salas Silva
Pareciera que no nos percatáramos de que el mundo está cambiando de una manera vertiginosa. Anclados en nuestros provincianos problemas no tenemos una mirada más amplia. No dudo en que todavía nos pesa ese arrogante antiimperialismo con el que nuestro ridículo orgullo pretende hacernos creer grandes para ocultar toda nuestra pequeñez. Y no me refiero solo a los que desde sus posiciones de izquierda defienden una falsa autonomía y un pretendido aislacionismo justificados en formulas ideológicas del pasado que se han mostrado totalmente erradas y dañinas, sino a los que desde su pretendida posición de derecha tienen los mismos y otros prejuicios que nublan sus mentes.