
Carlos Salas Silva
Junio, julio, agosto y luego un año para el fin del mandato del peor gobierno de la historia de este sufrido país. Nos inquieta que el tiempo esté pasando veloz, aunque, en este caso, es motivo de tranquilidad. Si logramos salir airosos de esta maléfica prueba que nos puso el destino no es para caer de nuevo en tamaño error; decidir a quién se lleva a la presidencia es cosa seria, no es cosa de jueguitos, repetir la dosis sería fatal.
