
Carlos Salas Silva
Entre fascinante y perturbador podríamos calificar el juego que, por instinto, emprende el gato con el ratón y es lo que estamos presenciando con las jugadas y actuaciones en el teatro del mundo entre Trump, quien hace el papel del gato, y Maduro, el del ratón. En las recientes semanas hemos tenido la oportunidad de ver el desarrollo de la trama puesta en escena.