Iván Tabares Marín
Me referiré a la columna de Sara Tufano en El Tiempo del 6 de marzo, titulada Radicalizar el cambio. Defiende la candidatura de Iván Cepeda con una serie de razones muy discutibles. Empieza diciendo que la oposición utiliza como “la única forma de enlodar a Cepeda una supuesta relación orgánica con la extinta guerrilla de las Farc”. Obvio que no es la única. Las principales críticas contra Cepeda surgen del contexto en que se da su postulación. Cepeda representa el viejo marxismo de la lucha de clases que fracasó a finales del siglo pasado y en el que fue adoctrinado en los países comunistas del este de Europa desde cuando era un niño; su proyecto es el de Gustavo Petro, según sus palabras; es el mismo plan del Chavismo venezolano, sandinismo nicaragüense, cubano de Fidel y, en general, de los gobiernos que persisten en las ideas de Marx.
Agrega Sara: “Hace nueve años, más de 13.000 excombatientes de las Farc dejaron las armas”. No es cierto. Fueron aproximadamente 7.000 porque el resto estaban en las cárceles y fueron liberados en el proceso más infame con que la izquierda engañó al país y cuya inutilidad vemos hoy con más de 23.000 criminales armados con la coartada de la lucha por la justicia social.
“Su único interés (de la oposición a la izquierda) es continuar la guerra para poder alimentar su odio y la rabia (…)”, dice Tufano. Al contrario, en el último siglo no habíamos tenido un período de paz como el que disfrutamos en los ocho años del gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Tufano usa la sucia estrategia de la Nueva Izquierda cultural de acusar al adversario de los propios defectos. Eso es lo que aprenden los zurdos en colegios y universidades, como lo demostró el filósofo y músico inglés Roger Scruton (1944 – 2020).
Luego, Sara se dedica a analizar una entrevista de Cepeda en Noticias Caracol y lo presenta como el candidato perfecto. Dice, por ejemplo: “Su discurso político no es un invento ni es vacío, es el resultado de su experiencia de vida y de su trayectoria política”. Claro que no es un invento; es el libreto de la izquierda que siguen Gustavo Petro y sus secuaces para llenar sus bolsillos y de familiares o amigos, tal como hace la izquierda española, cubana, mexicana, argentina, etc. La experiencia de vida de Cepeda se resume en la persecución enfermiza del expresidente Uribe. Nada ha aportado Cepeda para bien de la Patria
Tufano termina exaltando la reforma agraria del Acuerdo de paz, algo en abierta contradicción con el proyecto comunista y proletario de las guerrillas. No hay una sola frase en el Acuerdo para favorecer a los obreros. Además, la propiedad de la tierra es una suma cero, según el economista de Harvard, James A. Robinson, en un artículo publicado en El Espectador un año antes de la firma del Acuerdo; pero Santos lo aprobó por los dólares del Nobel, después de desconocer el plebiscito con la complicidad criminal de las Cortes y el Congreso.
