Manuel Rodríguez Becerra
Esta es la agenda ambiental y de desarrollo sostenible de una candidata presidencial que ha estado comprometida con el tema por más de dos décadas.
Paloma Valencia, mi nuera, ha planteado 111 puntos en su plan de gobierno que están organizados en 10 capítulos que corresponden a 5 crisis que serán solucionadas y 5 grandes transformaciones.
Los 10 capítulos son: 1) Enfrentar la crisis de seguridad para vivir sin miedo. 2) Remediar la salud en crisis: salud que cuide, atienda y salve vidas. 3) Solucionar la crisis energética: energía para crecer. 4) Superar la crisis de confianza: que todos apostemos por Colombia. 5) Desactivar la bomba de la corrupción: los recursos del Estado son sagrados. 6) Una Colombia que cierra brechas y abre oportunidades. 7) Una Colombia que trabaja, emprende y se enriquece. 8) Una Colombia conectada con su gente, sus ciudades y sus territorios para unir, crecer y conservar. 9) Una Colombia que cuida y protege su medio ambiente. 10) Un Estado al servicio de la gente, eficiente y pequeño.
Como ambientalista, hago parte, con otros expertos, de la mesa que ha construido la agenda correspondiente, en gran parte bajo las orientaciones de Paloma: en efecto, ella es una gran conocedora del tema a partir de su experiencia en la Contraloría Ambiental, primer cargo profesional que desempeñó, durante cerca de dos años, y de los diversos proyectos de ley de su iniciativa o presentados conjuntamente con otros parlamentarios, a lo largo de sus 14 años como miembro del Congreso.
El preámbulo del capítulo ambiental recoge los puntos esenciales del mismo: “Colombia no es el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, pero sí es una potencia ambiental. Nuestra responsabilidad frente al cambio climático está aquí: en detener la deforestación y restaurar lo que hemos perdido. Hoy se destruyen cerca de 14 hectáreas de bosque por hora, impulsadas por economías ilegales que han tomado el control del territorio.
Desactivar esta bomba exige recuperar la seguridad, ordenar el uso del suelo con reglas claras –santuarios intocables, zonas de uso limitado y desarrollo bajo condiciones estrictas– y alinear los incentivos para que conservar sea más rentable que destruir. Eso implica familias guardabosques, productividad sin expansión de la frontera agrícola, trazabilidad para cerrar las cadenas ilegales y alternativas reales para quienes hoy avanzan sobre la selva.
Colombia puede financiar la protección de su naturaleza con su propia riqueza, destinando recursos del sector minero-energético a cuidar y restaurar el territorio. Y esta tarea no es solo amazónica: protegeremos también los bosques del Pacífico, los páramos y el bosque andino, que sostienen el agua, la biodiversidad y la vida del país. Crecer y conservar no son opuestos: bien hecho, lo uno hace posible lo otro”.
Nuestra responsabilidad frente al cambio climático está aquí: en detener la deforestación y restaurar lo que hemos perdido. Hoy se destruyen cerca de 14 hectáreas de bosque por hora, impulsadas por economías ilegales que han tomado el control del territorio
Precisamente, en la agenda legislativa realizada por Paloma se encuentran, entre otros, los siguientes proyectos: Acto Legislativo (PAL 02-2019 / PAL 022-2023C) para establecer un “Régimen Especial” para el departamento del Amazonas, el cual busca preservar la biodiversidad y la riqueza cultural de las comunidades indígenas, incluyendo mecanismos de compensación económica.
Valencia ha promovido que los recursos para la protección del Amazonas provengan del sector minero-energético, logrando que en la reforma del Sistema General de Regalías se destinaran 5 puntos a la conservación del medio ambiente, y que del impuesto al carbono se destinara el 15 % para la protección de esta región; propuso reubicar a familias de colonos que ocupan zonas protegidas en la Amazonía hacia otras regiones, ofreciéndoles alternativas productivas; respaldó la implementación de Ley de Trazabilidad Ganadera para combatir la deforestación, buscando evitar que la ganadería ilegal se expanda en la Amazonía; propuso emplear a familias locales, en la protección del bosque, pagándoles por conservación en lugar de explotación, programa denominado como los Guardabosques Comunitarios.
Se trata, entonces, de una agenda ambiental y de desarrollo sostenible de una candidata presidencial que ha estado comprometida con el tema por más de dos décadas.
16.05.2026
