Por José Obdulio Gaviria
“De acuerdo con el discurso de campaña del vicepresidente @jrestrp, no había espacio para reclamarle a los ciudadanos más esfuerzo fiscal. “Estamos a tope” en renta corporativa, en renta de personas naturales y en IVA. La alternativa con la que se comprometió era otra: ser más eficientes en el gasto, combatir la evasión, el contrabando y la corrupción, y que el Estado se propusiera vivir sin déficit.
Créalo, doctor @jretrp, aumentar impuestos siempre ha sido contraproducente. Meterle la mano al bolsillo a los ciudadanos nunca es lo que conviene a la economía, a la inversión y a la competitividad. Argentina está demostrando que el Estado se puede ajustar y generar superávit sin seguir exprimiendo a quien produce.
Por ejemplo: hoy, un colombiano que gana $10 millones mensuales, con su reforma enfrentaría un aumento aproximado de $500.000 a $640.000 al mes entre mayor cotización a salud (del 4 % al 6,5 %), más renta y el IVA que sube (incluida la medicina prepagada del 5 % al 19 %). Eso no es “rescate”. Es lo contrario de lo que se prometió.” (9:20 a. m. · 3 nov. 2026)
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“La ley de rescate rescata al estado para que se siga equivocando con el dinero de quienes no se equivocaron.
La reforma tributaria llama “responsabilidad del Estado” a lo que en realidad es la socialización de las pérdidas y la privatización de las ganancias. @jrestrp” (6:46 p. m. · 4 nov. 2026)
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“Nunca se debió hablar de ley de rescate. Ese es un eufemismo. Se debió pensar en amputación. Porque un rescate intenta salvar el miembro enfermo; una amputación salva al paciente. Y Colombia lleva décadas tratando la gangrena del gasto con vendas y sueros, mientras la infección sube por la pierna. Los gobiernos de Argentina, Perú y Chile lo tienen claro. El de Colombia tiene dudas. Los vecinos van a sufrir uno o dos años y luego se disparará su crecimiento. Colombia se va a mantener estancado.” (6:36 a. m. · 5 nov. 2026)
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“Cinco cosas que debería proponer el @CeDemocratico a @jrestrp y @miguel_gomez_m: Primero, derogar el impuesto al patrimonio de inmediato, no en 2030, y que lo anuncie como política permanente, sin fecha de regreso (sin eso nadie va a invertir en Colombia). Segundo, bajar el impuesto de sociedades de una vez al doce y medio, como Irlanda, como Estonia, en vez de subirlo al treinta y tres. Tercero, cerrar ministerios y entidades ya, en los términos de la carta del gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón. Pedir facultades extraordinarias. Cuarto, no tocar la salud con subas de cotización: atacar el gasto por el lado de la nómina estatal y los contratos de prestación de servicios, más medidas draconianas contra la corrupción que es donde está el grueso del desperdicio. Quinto, y esto es lo más difícil de imitar de los casos de éxito: hacer un cepo fiscal con disciplina férrea: ningún gasto nuevo se aprueba sin recorte equivalente. Esas políticas están en el ADN del cuerpo de doctrina llamado uribismo.” (7:13 a. m. · 5 nov. 2026)
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* Publicados en su cuenta de X (@JOSEOBDULIO).