Argentina en la víspera de los cañones

Argentina en la víspera de los cañones

Alexander Cambero

Se observan con el recelo propio de los protagonistas. Javier Milei aguarda con la membresía de ser el presidente de la nación. Axiel Kicillof es un gran aspirante que arma toda su estrategia desde el gobierno de la influyente y multifactorial provincia de Buenos Aires, la más importante de toda la República. Dos visiones contrapuestas que comienzan a prepararse para la batalla proselitista del año 2027. La derecha que exhibe sus formas, contra un liderazgo que tiene que terminar de zafarse del legado populista y cuasi manipulador de Cristina Fernández de Kirchner para poder contar con una oportunidad real para el emblemático peronismo. Esa piedra en el zapato es un huésped incomodísimo para quien asumiría la nominación como candidato presidencial. Los enormes casos de corrupción administrativa, el manejo oscuro de los recursos del Estado por parte de Cristina, su afán de creerse el oráculo de Delfos como simiente de todas las respuestas posibles que subyacen en el útero social argentino, es un pesado fardo que tendrá que cargar Kicillof sobre los hombros. Por eso se desmarca de ella y trata de mostrar una autonomía de acción en donde los Kirchner son unos convidados de piedra.

Argentina es un país que, por su arraigada tradición inmigrante, tiene mucho de pasional en el debate. El dolor del desarraigo es un patrón cromosómico que viajó en aquellos millones de seres que abandonaron su tierra para echar anclas en otra. Esa emotividad se manifiesta en cualquier trance. Los extremos se mueven sigilosamente para entrar en combate. El escenario siempre será la confrontación marcada por el interés de defenestrar al otro. No existe la probabilidad de entendimiento en áreas comunes. En el año 2015, Mauricio Macri gana la presidencia de la nación. Cristina Fernández de Kirchner tenía que entregarle el bastón de mando; no lo hizo porque para ello esa foto eterna del impactante momento sería una muestra de debilidad, la claudicación ante su adversario, la vida y la muerte en una escena agónica de éxtasis político. Era como asumir como propia la derrota de Daniel Scioli. Una noche antes hablaron por teléfono diciéndole Cristina que en el amplio escenario político nacional solo quedaban vivos ellos. La ególatra en animación suspendida, en el péndulo de la realidad social, un animal político en estado puro. Esa es Argentina en las fauces del monstruo. Un término medio es visto como la docilidad de un espíritu sin garra, alguien que se arroja por el balcón sin presentar una batalla donde muestre coraje. Esa psicología del existencialismo como expresión de tu razón: es aquella que alimenta la causa propia. Es buscar que tu idea asesine a la contraria, pero antes de hacerlo, que la misma confiese que estaba profundamente equivocada. Es la análoga exaltación extrapolada al fútbol. Ningún hincha reconocerá virtudes mayores a su adversario. Es su contrario al que tiene que enterrarlo con cánticos y todo, colocándole una lápida llena de goles de todas las formas y colores. Son adherentes de una idea que creen que la misma es la verdad y que, fuera de ella, que venga el diluvio universal.

El escenario paulatinamente va concitando interés ante la elección presidencial del año 2027. La bandera ondea en dirección al Río de la Plata, mientras las calles son el bullicio citadino de la incertidumbre ante la premura por llegar al mes. El presidente Javier Milei se presentará como aspirante a la reelección. Su excentricidad tiene el morbo de la sátira hiriente para sus adversarios. No cuida las formas de un tradicional mandatario, siempre desenfundando la espada verbal para someter a su oponente. Lo respalda una serie de éxitos económicos que han devuelto al país a estar en las agendas de los grandes escenarios mundiales. Ha reducido la inflación (del 211% al 31% anual) y la obtención del superávit por primera vez en catorce años. La reducción del gasto público ante el recorte de ministerios y entes gubernamentales. Estabilizó el dólar impidiendo una severa hiperinflación. Sectores como la minería y las finanzas tendrán un crecimiento del cinco por ciento según el Fondo Monetario Internacional. El complejo de Vaca Muerta, que es el principal afluente de petróleo y gas de la nación, produce 850.000 barriles diarios, que es su máximo en veintisiete años. Que vienen generando alrededor de 12.000 millones de dólares anuales. Los sectores agrícolas proyectan un escenario récord de más de 37.000 millones de dólares. Con un crecimiento interanual del 75%. Se anticipa una cosecha de 180 millones de toneladas de granos. Consolidando al país como un actor clave a escala global. El mercado cárnico creció un 35% en el mercado mundial con exportaciones récord a países como: China, Estados Unidos, Europa e Israel. Lo inverosímil del asunto es que estos avances no se han traducido en beneficios reales para la inmensa mayoría. Dos millones de personas no tienen empleo. Existe una sostenida caída del poder adquisitivo y un incremento de la informalidad. El área de los jubilados y pensionados se contrae de manera dramática. Uno de los temas que vienen trayendo mayor incertidumbre en la ley de glaciares promulgada en el 2010, y que fue modificada este año. La Cámara de Diputados aprobó el 9 de abril la reforma de la ley, impulsada por Javier Milei y sus aliados. Ahora se permitirá la actividad minera en las áreas subyacentes. Se está privilegiando el interés monetario por encima de las reservas de agua que forman parte del 70% de las mismas en el planeta. Fundamentales para la agricultura y la energía hidroeléctrica en beneficio de millones de personas. En Argentina existen 16.968 glaciares que abastecen de agua a 36 cuencas hidrográficas que se distribuyen en doce de las veintitrés provincias que componen la República, teniendo como beneficiarios a siete millones de personas. Además, de regular el clima global, actúan como ordenadores de caudales de ríos y mantienen ecosistemas diversos. Las protestas de grupos ecologistas vienen incrementándose. Mientras el gobierno responde con reiteradas evasivas. Este hecho puede originar la punta de iceberg de un deslave político que lo lleve a correr riesgos para su reelección. Javier Milei viene tomando una peligrosa tendencia al autoritarismo. El problema de los extremos es que terminan convirtiéndose en un despotismo que se cree la constitución y las leyes, haciendo mutis ante el derecho ajeno.

Revisa a Keynes en la búsqueda del pensamiento económico que ayude en el análisis de la coyuntura histórica. Axiel Kicillof es un investigador que hoy ejerce como gobernador de la provincia de Buenos Aires. Cumple con su segundo periodo al ser reelecto de manera amplísima en el año2023. Es la carta del peronismo para una elección presidencial para la cual se tiene que esperar hasta dieciséis meses. Su obra social en el ámbito de su competencia tiene sin lugar a dudas obras que mostrar. Hasta el momento ha construido más de trescientas escuelas. Un sinnúmero de centros hospitalarios y canchas deportivas. Su labor tiene un amplio respaldo del 68%. Una gestión basada en darle respuesta a los sectores más vulnerables. Kiciloff como aspirante presidencial tiene la debilidad de no contar con un liderazgo nacional. Su presencia es casi nula en la nación. Tendría que hacer un gran esfuerzo en proyectar una imagen que no esté subyugada por Cristina. Es allí donde nos parece que puede moverse un orfebre de la política que sabe encontrar agua en los desiertos. El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto es un gran estratega. Tiene tentáculos en muchas partes, anda en la construcción de un frente donde comulguen diferentes sectores que antepongan su ideología para luchar por la reconquista del poder político. Siendo peronista no tuvo empacho en acompañar a Mauricio Macri como vicepresidente en la fórmula electoral del 2019. Sostiene que la política obliga a reiventarse, el problema que tienen es el peso diluviano de Cristina Fernández de Kisnnher en el alma de ese sector anti gobierno. Es una mujer que se quiere o se odia, no existe otro parámetro. Kiciloff tendrá que pasar por un exorcismo para librarse de su influencia. Vienen tiempos que moverán el tablero. Javier Milei está ganando con cierta comodidad, el asunto es que en dieciséis meses pueden pasar muchas cosas. Amanecerá y veremos.  

@alecambero