Gracias, Gustavo Petro.

Carolina Restrepo Cañavera*

“Gracias, de verdad.

Porque lo que la oposición no había logrado ordenar en meses, usted lo está organizando solo en cuestión de días.

Cada vez que revive la constituyente, cada vez que amenaza otra vez con “volver a eso” cuando salga de la Presidencia, cada vez que convierte el poder en una advertencia emocional permanente, usted le recuerda al país exactamente por qué tanta gente terminó agotada de su proyecto político.

Gracias.

Porque mientras algunos intentaban vender la idea de un pobrecismo moderado, razonable y listo para la continuidad democrática, aparece usted a recordarle a Colombia que el problema nunca fue solamente un gobierno malo.

El problema fue la obsesión refundacional.

La necesidad permanente de incendiar algo.

La imposibilidad casi biológica de convivir con la estabilidad institucional sin intentar reescribirla.

Y eso tiene consecuencias políticas enormes.

Porque usted no está destruyendo a la oposición. Está destruyendo la posibilidad de que el pobrecismo se vuelva normal.

Cada vez que revive la constituyente, Iván Cepeda pierde diez puntos de tranquilidad institucional sin siquiera abrir la boca.

Cada vez que usted habla de “volver a eso”, el país empresarial vuelve a apretar la mandíbula.

Los inversionistas vuelven a mirar el dólar.

Los moderados vuelven a recordar por qué nunca terminaron de confiar.

Y la clase media vuelve a sentir esa mezcla de agotamiento, incertidumbre y miedo que ha marcado estos años.

Gracias.

Porque mientras algunos intentaban convencer al país de que el pobrecismo ya había madurado, usted insiste heroicamente en demostrar lo contrario.

Y honestamente, es admirable la consistencia.

Porque muy poca gente logra sabotear con tanta disciplina a su propio sector político.

La oposición debería mandarle flores, rosas.

En menos de una semana logró: volver a unir sectores dispersos,reactivar el miedo institucional,destruir el intento de moderación del pobrecismo, y recordarle a Colombia que el problema nunca fue un error administrativo, era una visión del poder.

Una visión incapaz de convivir con límites.

Por eso lo más impresionante de todo no es siquiera el contenido de sus declaraciones.

Es la incapacidad de entender el momento político.

Colombia está cansada.

Cansada de la confrontación permanente, del lenguaje apocalíptico, del  gobierno emocionalmente inestable, del país administrado como una asamblea universitaria eterna donde todo debe ser refundado cada dos meses.

Y mientras buena parte del pobrecismo intenta desesperadamente parecer sensato, usted aparece otra vez hablando de constituyentes futuras como quien anuncia la secuela de una película de terror.

Gracias.

Porque ningún estratega opositor habría podido explicar mejor el problema que representa el pobrecismo que usted mismo hablando libremente frente a una cámara.

Definitivamente, hay ayudas que no tienen precio.

Gracias.” (Junio 10)

* Tomado de su cuenta de X (@carorestrepocan).

Carolina Restrepo Cañavera

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