Álvaro Ramírez González
Estamos a 12 días de la segunda y definitiva vuelta presidencial.
Las campañas de Abelardo de la Espriella que ganó la primera vuelta, e Iván Cepeda que quedó en segundo lugar, andan trabajando intensamente para conseguir votos.
La de Cepeda para recuperar la ventaja de 670 mil votos que le tomó de ventaja el Tigre en la primera vuelta, y algunos más para ganar.
La del Tigre ya con esa apreciable ventaja, para consolidar mucho más esa votación y esa ventaja.
¿Dónde están pues esos votos nuevos?
Lo primero que hay que destacar es que la candidata Paloma Valencia y el expresidente Álvaro Uribe, decidieron de inmediato, unirse a la campaña del Tigre, de manera incondicional.
Esa votación de Paloma Valencia de 1.639.000 se debe sumar en un altísimo porcentaje a la campaña del Tigre.
Ambos son de centro derecha.
Eso consolida una mayoría del Tigre, superior a los 2 millones de votos.
El 31 de mayo quedó clarísimo que la votación de Oviedo no era propia. Casi toda era ajena.
El cuarto en competencia, Sergio Fajardo, que de nuevo abandonó a sus votantes, abre las puertas, y es lógico que mucho más del 70% de ese millón de votos vayan al centro derecha y no a la extrema izquierda de Cepeda.
Y los 200 mil votos de Claudia López, seguramente se repartían por mitades.
Pero el grueso de la votación que llega a la campaña del Tigre, la traen Paloma Valencia y Álvaro Uribe.
Este sencillo análisis deja muy claro que la campaña del Tigre llegará a la segunda vuelta reforzada por al menos en 1.800.000 votos adicionales a los 10.361.499 que ya sacó.
Y que la campaña de Iván Cepeda, llegarán muy pocos votos adicionales a los 9.668.361 que sacó.
Está afirmación coincide con todas las últimas mediciones de Cepeda, que muestran claramente que hace 5 meses llegó a su techo.
Quedan los indecisos, que rondaban por un 28%, antes de la primera vuelta, que es una cifra muy apreciable.
Han sido estos últimos días testigos de una durísima batalla entre las bodegas petristas y las del Tigre.
Hay una campaña de desinformación y calumnia como no la conocía el país.
En ese esquema que claramente favorece al Tigre, el Gobierno Petro, ha iniciado una campaña feroz de compra de votos con dinero de Ecopetrol y de otras entidades del Estado.
Está denuncia, con nombres propios, la ha hecho personalmente el Tigre, no solo en el país, sino también ante las autoridades norteamericanas, país que está seriamente interesado en las elecciones colombianas.
Sobremesa
El país ha visto sin duda una ola de entusiasmo y fervor, en la campaña del tigre.
Y una ola paralela de agresividad y violencia de los amigos de la primera línea, en la campaña de Iván Cepeda.
¡Eso está a la vista de todos!
Junio 9 del 2026
alragonz@yahoo.es
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Una camiseta la culpable
Álvaro Ramírez González
Atlas Intel es para mí la mejor fuente de información estadística.
Adquirí demasiada desconfianza con las encuestadoras nacionales.
Equivocadas de lejos en sus pronósticos, y sospechosamente intervenidas por los competidores interesados.
También me orientan las plataformas internacionales Polymarket y Halshi, que coninciden claramente con Altas Intel en sus predicciones y sobre todo en las tendencias.
Dejemos las estadísticas aparte.
Desde el 31 de mayo, fecha de la primera vuelta, las dos campañas están ajustando sus estrategias, y actuaciones para mejorar sus registros
El Tigre ya con el apoyo incondicional de Uribe, Paloma y el CD, mucho más cómodo con sus 670 mil votos de ventaja.
Cepeda y el gobierno, perdedores en la primera vuelta, con una tarea mucho más complicada, porque todas las encuestas mostraron que desde hace 5 meses Cepeda está en su techo.
Al otro día, Cepeda madrugó a retar al Tigre a un debate en la plaza pública.
“¿Ahora sí cobarde?”
“Llevo 3 meses invitándolo a debatir y Usted escondiéndose”, le replicó el Tigre.
Es sin duda el desespero, la motivación de Cepeda.
Y a estas alturas, el Tigre no le va a servir de idiota útil.
La misma noche de las votaciones, Petro al conocer los resultados adversos, se apuró a desconocerlos.
Ese anuncio produjo el desconcierto y la indignación nacional.
Esta sí que le salió mal, porque su peregrina afirmación, fue demolida en tres días por unos escrutinios que solo mostraron transparencia.
Y un “regaño” de la autoridad electoral, recordándole que el “presidente no tiene ningún tipo de autoridad en esos temas electorales”.
Pero la última fue la tapa.
Los puestos de votación se vieron inundados de camisetas amarillas.
Una estrategia inteligente y oportuna de la campaña del Tigre.
Cepeda angustiado e iracundo, salió a acusar de “ladrón”, al Tigre por haberse robado un símbolo patrio para su campaña”.
Los símbolos patrios son la bandera, el escudo y el himno.
La camiseta es apenas un símbolo deportivo.
¡Nada más!
Aun así, una juez, petrista sin duda y estúpidamente abusiva, produjo un fallo que le prohíbe al Tigre y a la gente usar la camiseta de Colombia en campaña.
¡Ahí fue Troya!
Ha recibido a estas alturas mil demandas esa tontería ilegal de esa torpe juez
Que por ayudar al fracasado Cepeda, lo acabó de hundir.
“No me la quitaré ni para dormir “replicó el Tigre.
Idéntica la reacción furibunda de sus votantes.
Volvamos a las encuestas.
En la última que me llegó anoche, ya el Tigre ha subido casi 5 puntos más sobre Cepeda
Su ventaja ha crecido aceleradamente.
Tantas tonterías de Petro y su fracasado candidato juntas, tenían que producir esa reacción negativa en sus votantes.
Pero el cagadón de la camiseta fue la tapa.
¡Toda la campaña se viste hoy de amarillo!
Sobremesa
Así se lo dijo Roy Barreras a Petro hace dos días.
“Las actuaciones de Ustedes claramente equivocadas. Pero con el cagadón de la camiseta, están sin duda haciéndole la campaña al Tigre”.
Eso es lo que justamente mostró ayer la última medición de Atlas Intel.
Junio 6 del 2026
alragonz@yahoo.es