Darío Acevedo C.
No fue una censura. No es una censura del libro, es la cancelación de un evento en espacio estatal. Los autores y la editorial pueden lanzar ese texto en otro tipo de espacio e incluso circular en el comercio librero.
En varios países europeos está prohibida la existencia de partidos nazi, fascista y comunista, ¿Eso es censura? O ¿es una medida por medio de la cual un régimen democrático se defiende de quienes pretenden destruirla para imponer una dictadura y un sistema totalitario?
La lucha política en democracia no puede ni debe extender su ámbito a grupos terroristas y totalitarios que tienen a sus espaldas la responsabilidad de haber cometido genocidios matanzas de millones de personas.
Ahora bien, en el caso de este libro la negativa de una instancia estatal a promover su exposición puede justificarse como una acción en defensa de la memoria de las víctimas. Lo que no podría hacer el funcionario es ordenar la confiscación del libro ni su presentación en sitios y redes privadas. Incluso, si fuera un libro fruto de investigación académica puede ser objeto solo de calificación como aprobado o reprobado por un jurado a la luz de consideraciones académicas y, de ser rechazado no quiere decir que se trate de una censura.
En cambio, si funcionarios o entes estatales organizan y permiten actos de promoción de esos productos, como llegó a hacerlo el presidente Petro al esgrimir la espada de Bolívar robada por el M19 en su posesión y la bandera de ese movimiento en actos oficiales, es claro que es un abuso de poder y una violación de normas que condenan y prohiben la exaltación y la apología del terrorismo y la violencia política.