
Rafael Rodríguez-Jaraba*
Los nefastos hechos que a diario vive la nación, a causa del inepto, corrupto y perverso remedo de gobierno que padecemos, me han hecho evocar, un diálogo que de niño tuve con mi difunto padre, cuando empecé a entender las razones por las cuales Colombia no era una nación desarrollada.