
Rafael Rodríguez-Jaraba
No se entiende como personas educadas, o al menos reflexivas o medianamente informadas, pueden seguir apoyando a Gustavo Petro. Su ineptitud, incapacidad e ignorancia, son insuperables, sin mencionar su odio, rencor y resentimiento por la democracia. Petro es un comunista anacrónico, antisemita e incendiario.