
Carlos Salas Silva
Resulta que el tal fulano es de mi generación lo que no me puede dejar de causar vergüenza ante los de las que la preceden y las que siguen. Lo que sí podría ser motivo de tranquilidad y también, por qué no, de gratitud es que ese fulano de tal -indigno, aunque no de extrañar, ejemplar de los de mi generación-, sea tan mediocre en todo, desde las cosas más triviales como la de no acudir puntual a una cita hasta en su ejercicio continuo de la maldad al que ha estado acostumbrado, en muchos de sus peores aspectos, desde su juventud. En esa, mi generación, hay malos pasivos, activos y hasta hiperactivos como los cabecillas de las bandas narcoterroristas que tanto daño han hecho a este sufrido país. Y, por suerte, los hay mediocres.