
Alexánder Cambero
Estamos hechos de un material que no tiene precio. Que seamos una tierra bendita por la calidad de nuestra gente nos invita a soñar con un destino mejor para Venezuela. Esa mezcla de orígenes diversos que terminaron por construir una nación de brazos abiertos en donde el inmigrante encontró un hogar. Junto con el originario impulsamos el mismo barco hasta que consiguió el viento fuerte para sus alas. Es la esencia de una tierra que sabe sobreponerse a todas las desgracias.

