
Rafael Rodríguez-Jaraba*
Para distraer a mis pacientes lectores de los execrables hechos ocurridos esta semana en Colombia, e intentar ponerlos a navegar con la imaginación, reproduzco la crónica que escribí hace 50 años, sobre los extraños hechos ocurridos en agosto de 1975, cuando el Buque Escuela ARC “Gloria” se aproximaba a las costas soviéticas para atracar en el puerto de Vladivostok, en la antigua URSS, hoy Rusia.