
Rafael Rodríguez-Jaraba*
Bien saben mis pacientes lectores, soy amigo de la crítica constructiva y propositiva y no del halago obsecuente, así como enemigo de la intriga destructiva, la que repudio y condeno; pero ante la gestión desplegada por el presidente Iván Duque en medio de la más grave contingencia sanitaria que probablemente haya padecido la humanidad, sumada a los desmanes promovidos por la mal llamada Colombia Humana, es deber reconocer su paciente, valiente y decidida gestión, hoy afincada en logros, realizaciones y comprobados indicadores.