
Rafael Rodríguez-Jaraba*
Lo que está en juego en las próximas elecciones, no es la elección de un presidente, es la continuidad de la democracia o la llegada del comunismo, fallido, regresivo y retardatario modelo que siembra ilusiones y esperanzas, y solo cosecha violencia, frustración y miseria. De ahí la decisiva importancia que la nación entera concurra a las urnas a ejercer su derecho al voto y a ratificar su vocación democrática.