Eduardo Mackenzie
Tiene mucha razón la oposición al condenar el nombramiento, este 5 de junio, de Eduardo Montealegre Lynett como ministro de Justicia del agónico régimen de Gustavo Petro. Ese nombramiento es una provocación y una amenaza más para el país. El exfiscal ha recibido la misión de profundizar el caos: blanquearle la cara a la “consulta popular por decreto” un paso más hacia el desmonte del Congreso de la República. Pues sin Congreso Colombia no será Colombia.