
Alexander cambero
Ir a un proceso electoral con los ojos vendados para complacer al régimen en su intento de buscar legitimidad no es una decisión coherente. Han comenzado a quejarse ante la opacidad manifiesta de un CNE que solo responde a la directriz de la felonía. Creer que asistirán a un proceso en igualdad de condiciones es agregarle una buena dosis de sandez a quienes hablan de mantener los espacios, han pasado los años y todavía no han comprendido que estamos secuestrados por una dictadura atroz. Que lograr paridad en las reglas comiciales es un sueño húmedo que no tiene semejanza con la realidad.