
Alexander Cambero
El extremismo de Gustavo Petro se está reverdeciendo. Quieren terminar de fracturar a la sociedad en la búsqueda de mecanismos de control para lograr imponer un modelo que sirva de base para esa falaz pretensión de perpetuarse en el poder. Colombia corre el peligro de mantenerse en las garras de un dictador con el interés de mantener su modelo de opresión. El aniquilamiento de las instituciones es un proceso que vienen cocinando a fuego lento actuando desde las acciones antidemocráticas. Para quienes gobiernan la libertad es un elemento que les estorba.