‘Voto fusil’ y encuesta final

Ernesto Macías Tovar junio 16, 2026

 Ernesto Macías Tovar

Mientras Gustavo Petro insiste en defender la fracasada “paz total”, diseñada por Iván Cepeda, la nación no solo padece sus consecuencias, sino el mayor fortalecimiento de los grupos armados ilegales en los últimos tres años. Las FARC, el ELN, el Clan del Golfo y otras estructuras criminales ampliaron su presencia territorial, su capacidad violenta y su poder de intimidación sobre la población. El Estado retrocedió y los violentos volvieron a imponer el miedo, las fronteras invisibles y la ley del fusil. Y durante esta campaña, el candidato Cepeda no solo ha guardado silencio frente al deterioro de la seguridad, sino que además promete la continuidad del desastre.

El llamado “voto fusil” es una de las expresiones más graves de violencia contra la democracia que haya sufrido Colombia: el sufragio condicionado por amenazas, coerción armada y control territorial. Allí donde los criminales imponen su dominio, el voto deja de ser una expresión libre de la voluntad ciudadana y se convierte en un mecanismo de supervivencia. Es, en esencia, el secuestro de la soberanía popular.

Como si semejante degradación no fuera suficiente, la descarada intervención de Petro en la campaña, actuando como agitador político de Cepeda, representa uno de los episodios más delicados de intromisión presidencial en la historia del país. Nunca antes habíamos visto a un presidente convertido en pregonero electoral permanente y utilizando el poder para atacar visceralmente al candidato opositor.

Entre Petro y Cepeda han aplicado contra Abelardo de la Espriella todas las formas de lucha: ataques de grupos criminales, tutelas, demandas, mentiras, calumnias y persecuciones absurdas por el uso de la camiseta de la Selección, por el nombre de su movimiento “Defensores de la Patria”, por el eslogan “Firmes por la Patria” y hasta por su nacionalidad estadounidense.

Están aterrados y asustados porque Abelardo se convirtió en un fenómeno popular sin precedentes en Colombia. Un líder que, por encima de los partidos y políticos tradicionales, logró unir a millones de ciudadanos alrededor de una causa: evitar la continuidad del petrismo y recuperar la institucionalidad del país. Y que tiene la firmeza y el carácter para combatir sin contemplaciones a las estructuras criminales, devolverle la autoridad al Estado y la tranquilidad a la nación.

Pero quizá el mayor dolor de cabeza de sus adversarios es que, según los últimos resultados de la encuesta AtlasIntel, la más acertada en primera vuelta, dentro de ocho días Abelardo obtendría el 52,4 % de los votos, frente al 44,4 % de Cepeda. Y así, terminaría esta pesadilla del petrismo.

14 junio, 2026

Ernesto Macías Tovar

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