Respaldo completo y total

Carlos Salas Silva junio 6, 2026

Carlos Salas Silva

Sin medias tintas, el presidente de los Estados Unidos de América ha manifestado su claro respaldo al candidato Abelardo de la Espriella, refiriéndose a él como “el Tigre”, de la misma manera coloquial y amistosa con la que ya es reconocido entre sus compatriotas, lo que le ha valido un acercamiento que rompe las antiguas fronteras entre un político y sus electores.

Porque, si en algo se ha caracterizado la campaña del Tigre, es en generar un fervor popular como nunca se había visto. Muy alejado de la demagogia populista con la que intentaban ganarse el favor de la gente los de siempre —como nos acostumbró a llamar el Tigre a aquellos que siempre han mamado de la teta del Estado—, y de la distancia antipática de otros que siempre se han creído los elegidos: una casta definida no solo por sus ancestros, sino también por haberse apropiado de espacios ganados con el poder de las armas desde las infames guerras civiles que le fueron impuestas al pueblo con colores y consignas vacías hasta los ataques miserables de los llamados grupos guerrilleros que no han sido otra cosa de bandas delincuenciales de una violencia contra la población sin parangón en la historia universal.

No habría sido ni soñable que se nos apareciera la Virgen de una manera tan inesperada cuando el horizonte se veía más oscuro que nunca, con un Petro empeñado en perpetuarse en el poder por la vía que fuese. Pero tanto Petro como sus amigotes no contaban con que la geopolítica entraría a jugar un rol fundamental en la que hemos presenciado como la torre construida desde el Foro de Sao Paulo se ha ido derrumbando.

Es comprensible, aunque no perdonable, que fuera durante el gobierno del peor presidente que hayan tenido los Estados Unidos, un tal Biden, que llegara al poder aquel que ha demostrado de sobra ser el peor presidente de la historia de Colombia, un tal Petro, contando, para nuestra vergüenza, con especímenes de la calaña de un tal Samper o un tal Santos. Con Trump en un segundo mandato, en el que no se amilana ante nada ni nadie, las cosas son de otro color. La estrategia minuciosa de una acción clara contra el tráfico de drogas ha sido el punto de apoyo sobre el que se puede apalancar un vuelco total a los malos vicios en los que han estado sumidos los gobiernos de la región.

El tema del narcotráfico es apenas la punta de un iceberg de una corrupción monumental y de unas mafias políticas cuyos hilos se enredan, generando un nudo que solo se puede desatar como lo hizo Alejandro por allá en el 333 a.C. con el nudo gordiano: de un solo tajo. Así es como lo están ejecutando Trump y su equipo, encabezado por Marco Rubio, que no dan su brazo a torcer.

Colombia está en la mira. No deja de ser contradictorio que el país donde se produce el 90 % de la cocaína que se consume en EE. UU. no hace parte del Escudo de las Américas. Y siendo el país que compite con México en presencia de grupos terroristas que amenazan la seguridad de América, desde Canadá hasta la Patagonia. El país considerado la joya de la corona por el crimen transnacional organizado. Ese país que ahora ve con claridad la venturosa aparición de un guerrero que va a enfrentar, con la valentía necesaria, a los tenebrosos enemigos que se han visto fortalecidos por obra y gracia de un gobierno cómplice que nos ha llevado al fondo del abismo.

Pero cada día nos llegan buenas noticias en esa batalla que, como la de María Corina en Venezuela, es espiritual. Qué decir de que, a pesar de una votación en la que, con las armas y con el dinero del Estado, se distorsionó la voluntad popular, Abelardo le haya sacado una ventaja superior a los seiscientos mil votos al candidato oficialista. Cómo no tranquilizarnos un poco cuando vemos que la encuesta más respetada por sus aciertos, Atlas Intel, le dé hoy una ventaja de siete puntos al Tigre sobre su contendor. Y que el presidente Trump manifieste, sin ambages ni timideces, como su carácter lo obliga, un respaldo completo y total al Tigre.

La cuenta regresiva comienza. Quedan apenas dos meses para que se dé por finalizado el desastroso y muy vergonzoso gobierno de Petro, y solamente dos semanas y media para que vayamos a una segunda vuelta en la que arrasaremos de tal manera que ni la corrupción estatal, ni las alianzas con políticos corruptos, ni los miles de millones para la compra de votos, ni la arremetida criminal de los grupos terroristas les van a alcanzar para siquiera acercarse a la votación masiva por el Tigre Abelardo de la Espriella.

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Carlos Salas Silva

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