Iván Tabares Marín
En el pasado se decía que los políticos son como los aguacates: se maduran a punta de periódico. Esa expresión perdió su sentido en la era de las redes sociales. Las elecciones se ganan corriendo las líneas de la ética mediante la utilización de bodegas o influenciadores dispuestos a mentir y a calumniar a los enemigos del candidato, como también a exaltar con todo tipo de falacias del partido que los patrocina porque así serán incluidos en las listas para el Congreso de la República y ganarán más de cincuenta millones de pesos mensuales sin hacer nada distinto que votar las reformas estúpidas del dictador. Más delincuentes aprobarán las leyes.
Por eso, me llamó la atención el intento de Gabriel Cifuentes Ghidini para llegar al Congreso usando sus columnas de prensa. Durante aproximadamente un año escribió en El Tiempo para lanzar su candidatura en las elecciones de hace cuatro años, en la lista de la Alianza Verde, pero no le funcionó. Fenómenos como el de Cifuentes, el resultado adverso en las pasadas elecciones del Partido Verde Opción Centro, la muerte política que le espera a Claudia López, el éxito electoral de Jotapé Hernández; el ingreso a la cárcel de algunos de sus militantes por participar en los negocios sucios montados por Gustavo Petro, y el fracaso de Katherine Miranda, entre muchos otros, ameritan un análisis.
Los Verdes no han constituido un partido de centro; es más bien una mezcla de fanáticos mamertos, exguerrilleros del M- 19, hijos de guerrilleros, demócratas tan admirables como Jotapé (parece uribista) y oportunistas como Gabriel Cifuentes; no faltan las chicas amantes de las mascotas que intentan humanizar los animales, o los corruptos que usan la política para obtener dinero fácil en millonarios contratos como es usual en la izquierda.
El hecho de que un partido se autodenomine “de Centro” no deja de ser un engaño para los electores que no tienen un conocimiento claro de lo que significan “Derecha” e “Izquierda”. La Izquierda ha tenido variadas identidades a través de la historia: era un puesto ocupado en la Asamblea de los Estados Generales en la Revolución Francesa; marxismo en el siglo XIX y romanticismo en la revolución mexicana de 1910; hegemonía cultural después de Gramsci y la
Escuela de Fráncfort; Movimiento Woke o hegemonía identitaria y posmodernismo después de los ochenta del siglo pasado.
¿Qué significa ser de derecha hoy? Ya no es el Partido Conservador del siglo XIX que representaba los intereses de los terratenientes y la iglesia católica; tampoco es el partido liberal que en ese siglo XIX defendía los intereses de los comerciantes, pero no luchaba por los obreros porque no había empresas. La derecha no es le partido de César Gaviria Trujillo, infiltrado por charlatanes que se creen de izquierda y negocian con Petro sus reformas improvisadas, populistas y asesinas. Para responder a la izquierda que reúne identidades para destruir la democracia (indígenas, negritudes, comunidad LGBTIQ+ y migrantes), la derecha representa otras identidades: familia, religión, nacionalidad y democracia.
