Ganar en primera vuelta

Ganar en primera vuelta

Jorge Enrique Pava Q.                                                                                       

Las elecciones del próximo 8 de marzo son de máxima trascendencia para esta Colombia que vivimos. Tenemos que esforzarnos por sentar un precedente histórico en cuanto al número de votos y renovación de curules en Senado y Cámara, a guisa de preámbulo de lo que se verá en las elecciones presidenciales de mayo.

Porque todo apunta a que la presidencia de Abelardo se podrá definir en primera vuelta, superando ese 50 % de votos que se requieren para un triunfo inmediato. Colombia está cansada de su tragedia, hastiada de la corrupción, el terrorismo dominante, la desvergüenza del gobierno, la indiferencia judicial, la impunidad, el narcotráfico amparado, el crimen normalizado, la desesperanza diaria, y la injerencia delincuencial en todos los escenarios públicos y privados. Colombia quiere liberarse de este yugo que la inconciencia colectiva le unció hace cuatro años. Colombia quiere quitarse las cadenas de sangre que la torturan.

Y esta es la oportunidad. La democracia nos ofrece el poder del cambio a través del voto. Pero este debe ser masivo, poderoso, numeroso y contundente. Porque el gobierno está al acecho para deslegitimar los resultados adversos, y dedicado a satanizar el evento electoral con anticipación para justificar el desconocimiento del triunfo de la oposición. Por eso no podemos dejar sombra alguna sobre la voluntad popular y esto solo se hace, repito, mediante el voto masivo.

¿Y cómo incrementar ese voto en medio de tanto candidato, tanta vanidad y tanto interés personal y egoísta? Pues conmoviendo la abstención. Porque si hay algo seguro, es que la abstención no es de izquierda; la izquierda está contada y vota independientemente del prontuario del candidato impuesto. Entonces, si sacamos al abstencionismo a votar (que ronda el 50 % de los electores) obtenemos esa mayoría incuestionable que requerimos para prevenir fraudes. Si cada uno de nosotros nos proponemos a motivar a ese tío, hermano, abuelo, padre, vecino o amigo que sistemáticamente se niega a asistir a las urnas, y lo llevamos hasta el puesto de votación, estaremos multiplicando nuestro voto y obteniendo resultados inesperados para el establecimiento.

Pero ese voto por Abelardo debe ser acompañado de una fuerza también legítima y numerosa en el Congreso de la República. Y por eso se requiere fortalecer sus listas al Senado y la Cámara de los partidos que lo avalan: Salvación Nacional, y Creemos (de Fico Gutíerrez). En el caso de Caldas, Salvación Nacional tiene en el renglón dos (2) a Carlos Felipe Mejía, cofundador de Defensores de la Patria, y compañero de correrías de Abelardo de La Espriella. Un voto por Carlos Felipe garantiza el fortalecimiento del equipo abelardista en el Senado y la posibilidad de que, desde el legislativo, se incremente la lucha por la recomposición de la patria.

Tenemos entonces dos misiones claras: fortalecer las listas de Abelardo en el Congreso y ganar en primera vuelta. Colombia se destroza aceleradamente, y es el momento de salvarla. El poder está en nuestras manos. Tenemos que estar ¡Firmes por la Patria!

www.titepava.com

Leave a Reply

Your email address will not be published.