El diálogo, coartada de la izquierda

Iván Tabares Marín marzo 25, 2026

Iván Tabares Marín

Han proliferado en los periódicos las columnas relacionadas con filosofía a raíz del fallecimiento de Jürgen Habermas.

Entre quienes se atreven a hablar de Habermas he encontrado verdaderos charlatanes y otros descaradamente mamertos como Mauricio García Villegas y Julián de Zubiría Samper, ambos, obviamente en El Espectador. Dedicaré esta nota a de Zubiría quien se opuso abiertamente al proyecto de ley que a principios del año 2019 presentó un parlamentario uribista para prohibir el adoctrinamiento político en colegios y universidades. Recuerdo que su argumento se soportaba en el hecho de que el adoctrinamiento marxista hace parte del “pensamiento crítico”, y aquí está el quid del asunto. Habermas hizo parte de la Escuela de Fráncfort, entre 1956 y 1959, pero logró elaborar una filosofía distinta conocida Teoría de la Acción comunicativa (1981), sobre el diálogo democrático.

La Escuela de Fráncfort había comenzado en los años 20, conformada por intelectuales marxistas y judíos en su mayoría (Habermas no lo era), y perduró hasta la década de los setenta. El propósito de la Escuela o de su Instituto para la Investigación Sociológica era elaborar una nueva versión del marxismo ante su rotundo fracaso en la URSS, China, el este de Europa y la no aparición de la revolución proletaria en los países capitalistas como había previsto Carlos Marx.

El proyecto se llamó teoría o pensamiento crítico.

Algo que no cuentan los zurdos es el aporte de estos alemanes a lo que conocemos hoy como la “batalla cultural”, la nueva estrategia de la organización internacional del crimen que hoy representan en Colombia Gustavo Petro y el aliado de las guerrillas Iván Cepeda. En ese plan perverso participaron los filósofos parisinos con lo que se conoce como posmodernismo. Los alemanes huyeron a Estados Unidos durante la Segunda Guerra por su condición judía y marxista, se tomaron las facultades de humanidades, filosofía, sociología y artes para difundir su Nueva Izquierda. Luego todo Occidente fue adoctrinado de esta forma y por eso la izquierda se ha tomado varios países latinoamericanos. Entre los alemanes, el más dañino fue Herbert Marcuse con sus textos El hombre unidimensional y Eros y civilización.

Veamos los comentarios de Julián de Zubiría: “La democracia está en crisis. En las últimas dos décadas la han debilitado los gobiernos populistas y auge de la extrema derecha en Estados Unidos, Europa y América Latina. Donald Trump es la expresión más representativa de esta crisis”. Luego aplica a la derecha todos los errores, arbitrariedades y crímenes de la izquierda. Nada dice de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia y Colombia sobre los fracasos de los zurdos.

Una serie de artículos que estoy escribiendo sobre este tema la he titulado La venganza de los judíos, porque la Escuela de Fráncfort considera que el nazismo es la culminación obvia de la democracia. Su propósito es vengar el Holocausto. Como Habermas habló de diálogo, la izquierda lo usa como coartada. “No le puedes dar un milímetro de ventaja a un zurdo porque te destroza”, dice Javier Milei.

Iván Tabares Marín

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