(1) Unidos por Colombia

Alexander Cambero marzo 22, 2026

Alexander Cambero

Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo tienen visiones diferentes con respecto a algunos temas que son importantes. Y es precisamente eso lo que garantiza una administración altamente democrática.

Que puedan marcarse contradicciones entre ellos es algo sumamente interesante porque habla de que han ido más allá de sus perspectivas para colocar a Colombia en primer lugar. Las sociedades modernas no se construyen desde la unanimidad de criterios. Eso lo entendieron de los griegos en la génesis de la evolución social. Es el debate el que originará la mejor respuesta para un tema determinado. Esta dupla de demócratas convencidos, ciudadanos con trayectorias limpias y con un amplio recorrido en el servicio público, serán quienes harán de la nación una experiencia exitosa en donde el crecimiento económico pueda llegar a todos los sectores. Las potencialidades de Colombia son inmensas. Son una materia para explotar y explorar con una visión moderna que pueda insertarse en el concierto de las naciones con el protagonismo propio de construir una nueva etapa donde el bienestar tome la batuta.

Paloma Valencia viene demostrando una amplitud que merece el reconocimiento de todos. Con Juan Daniel Oviedo consigue un valiente que defiende sus ideas con una honestidad que no es muy propia de la política aldeana. Ambos se han despojado de resquemores para retroalimentarse en la experiencia que asumirán dentro de algunos meses. Asumirán la vida administrativa de la nación. Cada dificultad estará en sus agendas. Construir futuro desde el poder los ubicará en buscar salidas en conjunto. Encontrar respuestas para los grandes asuntos probará sus espíritus como estadistas. Otra magnífica probabilidad es que Paloma Valencia no tendrá como vicepresidente a alguien tan mediocre y anodino como la actual. Contará con un hombre de gran preparación y con la honestidad suficiente para no jugar al fracaso de la gestión. En las manos de los colombianos, la hermosa epopeya de derrotar a la continuidad representada en el apóstol de la violencia Iván Cepeda. La decisión ciudadana aclarará las aguas y hará que el cometido se cumpla.

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(2) La entrevista a María Corina Machado

Alexander Cambero

Causó verdadero revuelo la entrevista que le hizo la colega periodista chilena Constanza Santa María del medio Meganoticias a la líder María Corina Machado. Contrariamente a lo que pensó la mayoría, dejándose llevar por una posición sesgada, la comunicadora hizo un trabajo impecable. En el periodismo, es la pregunta incisiva la que generalmente logra impactar.

En los días del premio Nobel, María Corina Machado concedió dos ruedas de prensa y cerca de veinte comparecencias en diferentes medios. Casi todos le hicieron las mismas preguntas que, lógicamente, generaron las mismas respuestas. Lo que logró eso fue que el destinatario del mensaje terminara consumiendo solo parte del producto informativo. Al sentir que estaba recibiendo más de lo mismo. Sin negar que denotó una peligrosísima falta de creatividad.

Una pregunta que nos parece obvia es la misma que tiene que ver con los hijos; todos la inquirieron sobre qué sentía ella al estar separada de sus vástagos. Es lógico que, como madre, esté triste. ¿Qué diferente a la razón iba a responder? Si los colegas observaron o leyeron los trabajos de sus compañeros, preguntando lo mismo que distinto a ese sentimiento lógico de madre, ¿te podía confesar? La pregunta que hicieron dieciocho veces: ¿Qué sintió cuando pudo volver a abrazar a sus hijos? ¿Qué otra emoción distinta a la felicidad tendría que exteriorizar?¡Es una mamá que se encuentra con sus muchachos después de una abrupta separación! Es hermosa la puesta en escena, goza de un filón altamente conmovedor, pero es una pregunta reiterativa con una respuesta que se cae de madura. Y por ello pierde utilidad ante la audiencia. Lo ideal era llevarla a otro terreno donde la novedad concitara el interés.

Otra deformación de la profesión es lo atinente al tipo de entrevista laudatoria. Es un defecto típico de algunos medios periodísticos de Miami. Caen en el extremo de la adulación. Hacen interrogaciones en donde ellos mismos se responden, lanzan una alfombra roja para desplazarse en reiterativa postura de sumisión absoluta. Parece un mimoso gatito en las piernas de su delicado dueño. Sus interpelaciones son para ganarse el corazón del entrevistado sobre la base de rendirle pleitesía. Muchas veces se declaran seguidores del interpelado y en los diálogos muestran familiaridad y compromiso militante. Craso error cuando el profesional confunde su trabajo con ser seguidor. Y no para indagar en el contraste de las opiniones, un elemento que pueda ser sustancioso. Eso lo que hace es convertir al periodismo en una labor que dilapida credibilidad por aquellos que desfiguran sus principios. Uno observa que ese tipo de entrevistas, por ser de naturaleza automática, no logran transmitir algo que sea verdaderamente novedoso.

Es por ello que, cuando un profesional vuelve a la génesis del periodismo, la misma logra captar la atención y abre el sesudo debate. Fíjense cómo la periodista Constanza Santa María guio la entrevista con María Corina Machado. Introduce el tema de los venezolanos en Chile con el riesgo que corren trescientos mil de ellos de ser expulsados debido a su estatus de ilegal, según planteamiento de campaña del presidente José Antonio Kast. Lo hizo utilizando tres vertientes en una misma interrogación. Primero, es un tema muy sensible que interesa a su audiencia. En segundo término, tiene que ver con compatriotas venezolanos y, por lógica, con el país. Y la última, la cercana relación de María Corina Machado con el nuevo gobierno chileno y que puede ser un gran aliado en el hemisferio. Teniendo como punta de lanza el gran acto de masas en las calles de Santiago. ¿Qué logró con esto? Cambiar la perspectiva para alcanzar un enfoque distinto de un tema que logró conmover a su público. Con ello obtuvo una posición de María Corina Machado que tiene la firmeza de alcanzar la defensa de los venezolanos a pesar de su reconocido vínculo ideológico con el primer mandatario austral. Vean: un tema local extrapolado en varias aristas a la realidad venezolana.

Luego trajo a Donald Trump al debate. Lo hace en diferentes fases. En primera instancia, explora el regalo que le hace María Corina Machado del importante Premio Nobel de la Paz. Buscaba una reacción que la líder nacional superó con demasías. Lo encapsula en varias preguntas sobre el influyente personaje. Logra cruzar el campo minado mediático que implica a quien decide la suerte del país y de alguna manera marca el destino político de ella. Si la respuesta es débil, puede traer inconvenientes con Washington; igualmente, podía disminuir la firme posición del influyente Marcos Rubio en defensa de María Corina ante Donald Trump. Consiguen realizar una discusión con un interesante escenario distinto a lo tradicional. Ofrecen una visión de mayor complejidad, mostrándonos a una María Corina Machado en alto grado de racionalidad interpretativa. Ella sorteó el debate siendo coherente, sin ofrecerse como una especie de mecanismo condicionado de los Estados Unidos. Mostró autonomía y criterio propio, marcando una posición de conciencia.

Luego, Constanza Santa María vino con un enfoque cáustico que tiene que ver con la vida de los inocentes. La llevó al Medio Oriente, donde toca un tema álgido. Le mostraba subrepticiamente a Donald Trump como una especie de avasallante gendarme exterminador. Era ponerla en aprietos. Machado habló sobre las víctimas venezolanas que durante veintisiete años han sufrido debido a los desmanes de la dictadura nacional. Luego, para no dejar cabos sueltos, expresa que todas las muertes duelen. Se cuida de inmiscuirse en el debate político sobre el bombardeo a Irán, pero recoge la inquietud sobre el sacrificio de personas civiles e inocentes en este tipo de conflagraciones. Ese lado humano de la estadista mostró una visión reposada sobre un asunto extremadamente complejo. Con una reflexión contundente salió avante de la situación. Sin dejar de lado que fue el mandatario norteamericano quien se la jugó por Venezuela cuando otros dignatarios se hicieron de la vista gorda, este punto de vista de María Corina Machado redondeó un remate de ferias. ¿La periodista actuó de manera deliberada? De ninguna manera, simplemente regresó a los afluentes de la comunicación como vehículo de información. Siempre es bueno recordar, que la eficacia del entrevistado la hace la calidad de sus respuestas. En definitiva, lograron realizar un óptimo trabajo que tuvo una buena repercusión.

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