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Cocaína: USA y Petro Destacado

José Alvear Sanín                                                                     

Entendible la actitud de los Estados Unidos frente a Petro. Con diplomática ironía, el Departamento de Estado aprecia la política antidrogas de Colombia... pero “espera resultados” ..., sabiendo que no los habrá, por parte de un gobierno que lleva 31 meses favoreciendo la producción de cocaína, su comercialización y su generación de divisas, etc. etc. etc.

Entonces, lo inevitable sería la descertificación que merece por desgracia el país. El gobierno de Biden nunca la consideró, quizá por su debilidad frente a los del Foro de Sao Paulo, para no hablar de la connivencia con Maduro, liberando a Saab y autorizando las exportaciones de crudo de Chevron.

De Trump, entonces, lo previsible era fulminar la descertificación, después de la grosería de la famosa alborada demencial del Petro. ¿Por qué no ha caído entonces todavía el golpe, si la espada de Damocles pende sobre el mayor expendedor mundial de narcóticos?

En los últimos dos o tres meses, Petro ha empezado a denostar de los narcos y celebra con frecuencia la dizque “incautación sin precedentes” de toneladas de cocaína.

Esas rimbombantes declaraciones desde el escenario no van acompañadas de acciones para combatir la siembra de la planta, ni la comercialización del alcaloide, cuya inmensa producción (esa que sí supera todos los récords), ofrece creciente excedente para inundar el mercado doméstico. 

Lo que nunca debe olvidarse es que, como el precio de la cocaína obedece en el mercado mundial a la ley de la oferta y la demanda, el incremento del expendio en Colombia no restringe la cantidad disponible para la exportación, lo que se refleja en los precios en el exterior,

Por tal razón los propios narcotraficantes, facilitando las incautaciones, han podido reducir las cantidades que salen para el extranjero. En la medida en que estas sean de mayor entidad, habrá menos oferta del alcaloide en las calles de los EEUU y Europa.

No es pues que las autoridades sean ahora más eficaces. Lo que ocurre es que reciben oportunos “soplos” sobre los lugares donde hay cantidades de coca esperando la “incautación” ...

A continuación, Petro se ufana. Es verdad que las cantidades incautadas son mayores ahora, pero lo que el gobierno no dice es que representan actualmente un porcentaje menor sobre el total de la producción de cocaína.

Nadie duda de que Marco Rubio conozca el mecanismo de “sustentación de precios” de los carteles colombo-mexicanos y de sus coproductores armados (Farc, Eln, Clan del Golfo, etc.), pero lo que ignoramos es su motivación para aplazar la descertificación.

Es bien posible que el secretario de Estado se haya percatado de la ansiedad de Petro por hacerse descertificar, lo único que le falta para completar el caos requerido por él para asumir los “plenos poderes” con el fin de “salvar” un país destruido económica y funcionalmente, sin vestigios de orden público, desempleado, hambriento, y donde acaba de eliminarse el sistema de salud.

En fin, lo que menos puede interesar al Departamento de Estado es propiciar el autogolpe para culminar la revolución colombiana dentro del eje Bogotá-Caracas, vinculado económica y militarmente a la combinación geopolítica ruso-china.

Publicado en Columnistas Nacionales
José Alvear Sanín

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