Eduardo Mackenzie*
Si el presidente Gustavo Petro quiere entablar una demanda contra el expresidente Andrés Pastrana por haber éste utilizado la palabra narcotráfico en un análisis sobre la naturaleza del gobierno de Petro, no es porque Petro se sienta ofendido por tal caracterización. Lo hace porque sabe que ese tema, el narcotráfico –cimiento de la financiación de su campaña electoral en 2021 y 2022, y de operaciones de familiares suyos durante esa campaña, y factor convertido en eje de la estructuración del plan llamado de “paz total”-, es el talón de Aquiles del ocupante de la Casa de Nariño. Petro sabe que no solo la DEA está acumulando información al respecto, sino que otros centros diplomáticos y servicios extranjeros están en lo mismo.








