Eduardo Mackenzie*
En Alemania, ante una ola de deserciones de militantes, por divergencias ideológicas y hasta por denuncias de violencia sexual dentro de ese partido, la formación de extrema izquierda conocida como Die Linke (“La izquierda”) perdió el derecho de formar un grupo parlamentario en el Bundestag a donde había llegado de refilón en septiembre de 2021 tras obtener sólo el 4,8% de los votos a nivel nacional, los peores resultados desde la fundación de ese partido en 2007. En 2009, ellos habían obtenido casi un 12% de los votos. Desde entonces, Die Linke no ha hecho sino perder fuerza, sobre todo en Renania del Norte-Westfalia, el estado más poblado de Alemania.







