Eduardo Mackenzie
Trump quería que la historia dijera un día que él fue el presidente que puso fin a la guerra de Rusia contra Ucrania. Sin embargo, el “ejercicio de humillación”, como lo llama ahora casi toda la prensa europea, que Donald Trump le infligió al presidente ucraniano Zelensky en la Casa Blanca, este 28 de febrero, demostró, ante las cámaras de televisión del mundo, que el presidente de Estados Unidos está a punto de convertirse en el jefe de Estado que abandonó cobardemente a un país europeo que lucha por su supervivencia y su libertad y que le pedía ayuda para frenar la invasión rusa. Y que está dispuesto a abandonar también a Europa ante las ínfulas expansionistas de Vladimir Putin.








