
Alexander Cambero
De la crisis del país no escapa la política. Una sociedad profundamente enferma, con episodios que dan asco, no puede garantizar que esta labor no tenga máculas. Es una realidad degradada hasta los huesos. La actividad pasa por momentos difíciles. Mucha gente desconfía de todo aquel que incursiona en la misma. Caímos en el melodrama de los propósitos estériles. Es







