
Alexander Cambero
La Dictadura crea una ley draconiana con la intención de terminar de acribillar la poquísima democracia que nos queda. El gobierno venezolano, que patrocina los peores vejámenes, utilizando para ello métodos que contrarían los derechos humanos, quiere presentarse ante la comunidad internacional como mensajero universal del antifascismo. Una especie de célibe guardián zelote que desea librarnos de los azotes ideológicos que forman parte del ideario de este tipo de expresión bárbara del atraso. «Los pájaros tirándole a las escopetas», diría la conseja popular.
