
Rafael Uribe Uribe
El discurso de nuestro pródigo gobernante en Chile sobre los efectos de la matemática cuántica con las curvas convexas hacia arriba y hacia abajo, uniendo la velocidad de la vida según la teoría que un tal Einstein compartía con el gran filosofo Marx, nos lleva a los ignorantes de a pie a entender asuntos que antes descalificábamos como los anunciados descuadres de las EPS y laboratorios que lo obligaron a aplicar su inteligente chu, chu, chu, al sistema de salud, la bondad conseguida para la entrega inmediata de medicamentos y la salvación de vidas de pacientes con enfermedades huérfanas o catastróficas; las grandes virtudes de las reformas pensional y laboral; la extraordinaria gestión de su cincuenta y dos ministros y ciento veintiséis viceministros que han pasado por el gabinete en casi tres años incluida la vicepresidente Francia Márquez en el Ministerio de la Igualdad, hoy caída en desgracia, que vigilaba desde su transporte particular el helicótero de la Fuerza Aérea para el que si había repuestos y combustible.