
Rafael Uribe Uribe
Las elecciones de 2026 constituyen una oportunidad decisiva para fortalecer nuestra democracia. “No botar el voto” significa acudir a las urnas plenamente conscientes de que cada voto refuerza los cimientos del sistema democrático y debe emitirse basado en una información consiente y clara. El 8 de marzo será determinante; desde la perspectiva de la gobernabilidad, la elección de un Congreso sólido resulta quizá más relevante que la presidencial, ya que de él dependerá la aprobación de leyes duras, pero necesarias, para superar los estragos del actual desgobierno.