
Rafael Nieto Loaiza
La deriva autoritaria de Petro se agudiza. Por un lado, utiliza la Supersalud como policía política e interviene, con falsa motivación, Sanitas y la Nueva EPS (con la ironía de que la controla el mismo gobierno. Si hoy la manejan con las patas, mucho peor sería si, como pretenden, todos los usuarios del sistema estuvieran ahí). Por el otro, también ilegalmente, decreta un día cívico que coincide, vaya casualidad, con su cumpleaños. El ego de Petro y su falta de pudor, propios de los peores dictadores tropicales, no tienen límite.