
Juan David Escobar Valencia
Mis primeras visitas a EE. UU. no iniciaron de manera agradable porque mi apellido y lugar de nacimiento provocaba una mirada inquisidora de los funcionarios de inmigración. Pero, además, en esa época había un delincuente prófugo con un nombre casi igual al mío, a quien le debo haber conocido sitios poco gratos de aeropuertos estadounidenses.