Jorge Enrique Pava Q.
En Colombia llevamos dos años de campaña política en la cual solo interactúa un candidato con todas las ventajas mediáticas, económicas, logísticas, contractuales y demagógicas. Un candidato presidente que, en lugar de gobernar, se ha dedicado a hacer su propia campaña a través de la generación de pobreza, el desplazamiento de oportunidades, la explotación de resentimientos, la exacerbación de odios, y el alimento a la delincuencia y el terrorismo. Un candidato que, ante la imposibilidad constitucional de continuar en el poder, torpedea la institucionalidad, la ley, las Altas Cortes y a todos aquellos que se atreven a evidenciar sus aviesas acciones y son un estorbo para sus intenciones.