Jorge Enrique Pava
Las marchas de este miércoles 6 de marzo son de un hondo significado para el país. Y no solo por lo masivas, numerosas, organizadas y sentidas sino porque, además de dejar manifiesta la inconformidad de una gran mayoría de ciudadanos con el gobierno, son la demostración de que puede haber disenso sin necesidad de violencia, y explosión social sin quemar vivos a los policías, destruir la infraestructura pública, deteriorar la estética de las ciudades, vandalizar negocios comerciales, asaltar bancos ni secuestrar magistrados.