
José Félix Lafaurie R.
Colombia recibió con alegría la liberación de “Mane” Díaz, alegría que compartimos en la delegación gubernamental para las negociaciones con el ELN, pero que no puede alejarnos de la ignominia del secuestro, la cínica pretensión de justificarlo como necesaria financiación, la actitud escurridiza para debatir el tema y atender el clamor de liberación de todos los “retenidos”.