
Ernesto Macías Tovar
Por más que intentemos no caer en el juego de Gustavo Petro -quien, desde que asumió la Presidencia, ha impuesto su propia agenda-, resulta inevitable confrontarlo. Día tras día, el mandatario pone en entredicho la institucionalidad y amenaza la estabilidad del Estado. Y frente a esa realidad, no queda más opción que hacerle frente con firmeza, por el bien de Colombia.