Eduardo Mackenzie
Gustavo Petro aprovechó su viaje de auto bombo a España para hablar mal de su país e insultar a los colombianos que se oponen a sus ambiciones. En un encuentro con el diario El Mundo, de Madrid (1), declamó una vez más su odio por Colombia, por su gente y su modo de vida. Mostró que él perdió toda decencia patriótica y que carece de escrúpulos al momento de describir lo que él cree que es nuestro país. En Colombia, dice, “se ha construido una especie de proyecto político y económico sobre la violencia y el miedo”. El hecho de que las instituciones y las políticas hayan sido refrendadas por el sufragio universal desde hace 168 años lo tiene sin cuidado. Lo que los colombianos hemos construido, cree él, es un error desde el comienzo. Petro estima que no hay nada que valga la pena.