Eduardo Mackenzie*
Petro está temblando de miedo. No sabe qué rumbo tomar ante el fracaso de sus perversas “reformas”. Su gobierno no cumple todavía ocho meses y ya miles de votantes declaran su amargura por lo que él hace y abandonan las toldas del petrismo. La “reforma” pensional, de la salud y la escasez artificial de medicamentos que provocó una petrista recalcitrante, la ministra Corcho, para presionar a los congresistas, es una infamia más que nadie aprueba. Igual horror desata la “paz total” y las atrocidades cometidas por una maquillada “guardia campesina”, este 2 de marzo en Caquetá, contra 79 policías y los empleados de una empresa petrolera. Petro admitió ser el responsable de eso, pero no dijo estar arrepentido de haber abandonado al degollado policía Ricardo Arley Monroy y a la fuerza pública de Los Pozos.