Author: Carlos Salas Silva (Carlos Salas Silva)

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El retorno del pasado
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El retorno del pasado

Carlos Salas Silva                                                                 

Hace unos años leí por primera vez “Austerlitz” de W. G. Sebald y dejé subrayado un párrafo que, como vine a comprobar en la relectura que he emprendido recientemente de este conmovedor libro, me dejó tan pensativo en el pasado como ahora. Dice lo siguiente:

Se le acabó la gasolina
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Se le acabó la gasolina

Carlos Salas                                                                             

A mi tío Pepe le gustaba contar sus historias con aires de seriedad lo que hacía que todo lo que se le ocurriese sonara como verdadero. Siendo yo un adolescente me contó que, en nuestro pueblo en donde se acostumbraba a tomar directamente de la botella un buen trago de Doble anís, un tipo se zampó uno muy generoso, pero cometiendo la torpeza de coger una botella que no contenía licor sino gasolina. En su desespero, el señor aquel comenzó a convulsionar y arrancó a correr dándole varias vueltas al parque principal y de repente cayó al piso. 

Perdón si insisto
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Perdón si insisto

Carlos Salas Silva                                                            

Pocas bolas le han parado a mi propuesta de estudiar el caso de Venezuela para aplicarlo con urgencia en Colombia, por lo que me permito insistir en el tema.

Así sea a costa de nuestra salud mental debemos mantener la atención en Venezuela
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Así sea a costa de nuestra salud mental debemos mantener la atención en Venezuela

Carlos Salas Silva                                         

Que estamos en un mundo de locos, no tengo ninguna duda; que Colombia sobresale en locura, desde luego. Y qué decir de Venezuela... ¿Quiénes son los locos los que gobiernan o los gobernados? Luego de años en los que nos tienen acostumbrados a las más aberrantes chifladuras, se llega a un estado en donde no se puede distinguir entre cuerdos y alienados. Confieso que me estoy chiflando cada día más y veo con preocupación que si no le pongo estate quieto la cosa puede pasar a mayores. Algunos dirán que son los años, esos que nos hacen temer que nuestros cerebros dejen de estar en óptimas condiciones y quedemos expuestos a una u otra de esas enfermedades que tanto aterran a quien las llegue a padecer como a sus familiares.

Estaba pronosticado
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Estaba pronosticado

 Carlos Salas Silva                                

KienyKe

“Parece que durante la mañana y hasta durante el día el poder de la voluntad de los hombres se rebela con sus más intensas energías contra todo intento de verse sometido a una voluntad y a una opinión ajenas. Por la noche, sin embargo, sucumben más fácilmente a la fuerza dominadora de una voluntad superior.” Hitler (Mein Kampf)

Una semana de infarto
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Una semana de infarto

Carlos Salas Silva                               

Emile Cioran escribió, en uno de sus aforismos, que siempre se puso del lado del diablo y que, por su incapacidad de igualarlo, trató de ser digno de él para lo que no le faltó insolencia, acritud, arbitrariedad y capricho. Escuchar tan tenebrosa confesión de parte del provocador filósofo rumano no deja de estremecernos, pero verlo en los actos de algunos gobernantes es cosa de cuidado. Me refiero de manera directa, como ustedes lo estarán adivinando, a Petro, quien no oculta su servilismo al maligno, pero también a su amigo Maduro, quien tiene sus días contados como destructor de su país en el que ha ejercido una tiranía a la que el mundo entero, con su disfraz de democracia, ha tolerado con una descarada complicidad. Insolencia, acritud, arbitrariedad y capricho los caracterizan a la vista de todos; por eso esas actitudes que presenciamos con una frecuencia que no deja duda de que su finalidad es ser dignos del diablo ya que no pueden igualarlo en poder.

El fútbol me sabe a cacho
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El fútbol me sabe a cacho

 

Carlos Salas                               

“Si no fuera por lo terriblemente perturbado que me siento, y porque sigo trabajando en medio de la mayor inquietud, casi podría decir que todo marcha a pedir de boca”.  Van Gogh

Humillados y ofendidos
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Humillados y ofendidos

Carlos Salas Silva                                     

Cada día que pasa aparecen motivos de sobra para que nos sintamos humillados y ofendidos. No recuerdo la trama de la novela de Dostoievski, pero su título ha quedado grabado en mi memoria de manera indeleble y no es extraño que sea lo primero que me llega a la mente cuando pienso en cómo nos sentimos los colombianos ante lo que ha venido ocurriendo en el melancólico momento por el que pasamos cuando cosechamos el fruto podrido de años de mediocridad en la gestión pública y de tolerancia excesiva, y hasta cobarde, de parte de nosotros los ciudadanos.

Ahí está María
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Ahí está María

Carlos Salas Silva                                  

“En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: `Pídeme lo que quieras.’ Respondió Salomón: `Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?’ ”(Reyes)