
Carlos Salas Silva
Adriana, Carlos, sus hijos y todo el equipo de KienyKe: los felicito por estos quince años de aventura periodística.

Carlos Salas Silva
Adriana, Carlos, sus hijos y todo el equipo de KienyKe: los felicito por estos quince años de aventura periodística.

Carlos Salas Silva
No es que el tiempo pase más rápido. Nuestra percepción de él ha cambiado de forma notoria. Hemos desarrollado nuevas maneras de recordar, lo que hace que, cuando llega la fecha de un aniversario o de un evento como la Navidad, lo veamos tan próximo al del año anterior que terminamos diciendo que el tiempo vuela. Los segundos, los minutos, las horas y los días transcurren en su ritmo habitual; pero ya no las semanas, los meses ni los años, porque nos remiten al pasado con tanta claridad que nos hacen creer que fue ayer lo que ocurrió hace un mes o un año.

Carlos Salas Silva
Somos miles los que seguimos minuto a minuto la avanzada militar de Estados Unidos en el Caribe sur contra el Cartel de los Soles. En este mes de noviembre que recién comienza, la atención será aún mayor y no seremos miles sino millones los que estaremos atentos al desarrollo de las operaciones militares cuando comiencen a atacar unos objetivos, que ya tienen perfectamente localizados. La situación se vuelve más interesante al saberse que los cabecillas de esa poderosa banda narcoterrorista dominan todo un país, y no cualquiera: Venezuela, la inmensamente rica Venezuela, la que lleva veintiséis años secuestrada por unos criminales de la peor ralea.

Carlos Salas Silva
Ningún país del mundo es tan alcahueta como para financiar y promover una puesta en escena con la que, como en el caso de las elecciones de ayer domingo, un diez por ciento del censo electoral decida qué candidato los representará en próximas consultas —financiadas también por el Estado— en las que ese conglomerado determinará quién carajos será su candidato para las presidenciales.

Carlos Salas Silva
Se veía venir, ¿cómo no? Tanta toreadora hasta que se vino la embestida. Ésa es la primera y rápida interpretación de los hechos recientes.

Carlos Salas Silva
El de María Corina no es el de Santos ¡ni por los diablos!

Carlos Salas Silva
Cada vez que escucho una entrevista a cualquiera de los candidatos me quedo esperando, inútilmente, a que se pronuncien acerca de lo que está ocurriendo en el Caribe sur, la acción militar más importante que se haya dado en esta parte del mundo en toda su historia; aparte de la emprendida en la crisis de los misiles, sesenta y tres años atrás en plena Guerra fría.

Carlos Salas Silva
Misiles cayendo como bengalas sobre cada campamento narcotraficante, sobre los depósitos de drogas, sobre las lanchas y submarinos, sobre las pistas de donde despegan los aviones con toneladas de cocaína. Misiles cuyo blanco son los cabecillas del Cartel de los soles, del Tren de Aragua, de las FARC y del ELN. Con tan solo dejar volar la imaginación me llegan visiones como esas que parecieran sacadas de Apocalypse Now, especialmente si acabo de escuchar algunas de las decenas de emisiones por YouTube dedicadas a la muy ranqueada situación actual de Venezuela.

Carlos Salas Silva
Muy envalentonado llegó a Nueva York el mequetrefe. Se siente como si estuviese en vísperas de corraleja, dispuesto a metérsele al toro. Unos guaros antes pueden sostenerlo en su osadía. Recordará la famosa irreverencia de otro que, como él, se le plantó al toro, un tal Chávez con su “Huele a azufre”. ¿Cómo no esperar de un pobre diablo, al que le ofrecen semejante vitrina, no querer lucirse? Triste manera, pero es la única posible para quienes, como él, cuentan tan solo con su grosería y su patanería.

Carlos Salas Silva
Aunque el término paradictatorial en el contexto de la política actual en Latinoamérica da de por sí una idea de su significado, nos será útil definirlo con claridad. La expresión paradictatorial se escucha en cada una de las intervenciones en las redes del abogado y político boliviano exiliado en USA, Sánchez Berzaín, lo que no es de extrañar siendo él mismo quien lo acuñó para señalar a gobiernos como el de Brasil, México, Honduras o ¡cómo no! Colombia. Gobiernos que fueron elegidos en democracia, así sea con fraude, que legitiman y apoyan dictaduras como las de Cuba, Venezuela o Nicaragua en clara complicidad ya sea en el campo político, el económico y el de derechos humanos, complicando aún más las cosas con el del narcotráfico.