
Carlos Salas Silva
Así como en este pobre país pasamos por el mayor escándalo de nuestra historia, lo que se ha venido destapando en Estados Unidos, gracias al triunfo de los republicanos en la Cámara, se puede calificar como el mayor escándalo de su historia. En los dos casos, guardando las debidas proporciones en lo que significan para el mundo, hay ciertas similitudes de las que resalta el hecho de que los hijos de los actuales presidentes de los dos países sean partícipes de redes de corrupción y que, por inexperiencia y torpeza propias de los de su calaña, cada uno de ellos, tanto Nicolás Petro como Hunter Biden, hayan sido los que abrieron el boquete por el que está saliendo toda el agua sucia resultante del afán de sus respectivos padres por hacerse al poder total para ocultar sus crímenes y seguir cometiéndolos al amparo de la impunidad.