
Alfonso Monsalve Solórzano
La última encuesta Invamer señala que Petro ha descendido en su favorabilidad al 25%. La campaña comienza a mostrar los efectos de su errática estrategia de promover el odio y la confrontación. La gente que lo ha seguido comienza a entender que esa no es la salida para el país. No quieren vivir el terrorismo de Arauca o el acontecido ayer en Cali. Tampoco, ser como Venezuela. En efecto, los colombianos no desean que todos sean iguales en pasar hambre, en depender de una bolsa de comida a cambio de la fidelidad a un régimen, ni sufrir el atroz yugo de una dictadura cuya violencia se anticipó en el pasado paro a manos de los extremistas.